Etiquetas

, , , , , , , , , , , , , , , , ,

El pasado domingo tuvo lugar, dentro  de los actos extraordinarios con motivo del XXV aniversario de la coronación canónica de María Santísima de la Cabeza de Rute, un rosario de la aurora presidido por la titular mariana de la corporación letífica que le rinde culto en nuestro pueblo desde mediados del siglo XVI.

A la poco usual hora, incluso para actos de este tipo, de las 7 de la madrugada puso su pie en la calle la cruz alzada y ciriales que abrían el cortejo, en el que a continuación figuraban los miembros de la junta de gobierno tras el bacalao de la Real Cofradía, seguidos del cuerpo de acólitos tanto ceriferarios como turiferarios y por último los dos párrocos de la localidad que fueron los encargados de dirigir el rezo de esta oración mariana de honda raíz en nuestro pueblo, pues de manera contemporánea a la fundación de la propia Cofradía de la Virgen de la Cabeza en nuestro pueblo también existía otra corporación que tenía por titular a esta devoción ampliamente difundida sobre todos por los dominicos.

El paso de la Virgen se había conformado con las antiguas andas de la Señora que hace un par de décadas se sustituyeron por otras de mayores dimensiones y sobre estas se ubicaban dos candelabros arbóreos y dos jarras de flor. La imagen de la Virgen, ubicada sobre una alta peana en madera adornada con algunas cresterías de su trono-carroza, vestía la saya en terciopelo blanco bordada en oro con la que fuese coronada y el manto en terciopelo granate, que entre su greca vegetal bordada profusamente en cartulinas acoge diferentes letanías del santo rosario, señalar también que lucía la corona habitualmente de diario, configurada a partir de una antigua corona a la que se le añadió una ráfaga y que le fue impuesta solemnemente a mediados del siglo pasado.

La imagen fue acompañada por una notable masa de hermanos y devotos en general mientras que en la parte trasera del paso un grupo de seis músicos locales puso un desacertado acompañamiento musical configurado por fragmentos de marchas procesionales, en buena parte de corte fúnebre, y también por pasajes de los pasodobles que la imagen tiene dedicados, pero con un ritmo y para una instrumentación totalmente diferentes de para los que fuesen escritos y que hacía que la música fuese más propia de un Via Crucis cuaresmal que de un rosario de la Aurora, que puede ser igualmente solemne con el acompañamiento, por ejemplo, de un coro rociero, como el que llevan incluso algunas dolorosas que procesionan en la tarde del Viernes Santo y en el más absoluto silencio.

Anuncios